Nos conocíamos por nuestros nicks en el anonimato de un foro y ahora, tres años después, somos amigos de carne y hueso, con nombres, teléfonos, apellidos, familias, problemas, satisfacciones, danzas, estudios y colores futboleros diferentes, pero amigos, con los que de vez en cuando suelo desconectar en las fabulosas quedadas hidea, como el nombre de la asociación que formamos. Nos reímos, charlamos, compartimos las cosas que nos pasan en la vida y de paso, volvemos juntos a recordar la grandeza del rock andaluz y del grupo que a todos nos puso en conexión. Siempre se nos hacen cortas. Particularmente lo paso genial con ellos, siempre, y eso es por la afinidad con personas que son tan similares a ti en lo esencial; Sevilla y su banda sonora.
En su compañía todo se hace más fácil. Ahora nos esperan dos retos, obligarle al nuevo alcalde a cumplir la promesa incumplida; la concesión de la calle "Grupo Triana" que se nos prometió desde la nueva alcaldía, y el de solicitar en San Telmo la medalla de Andalucía, pero con ellos todo es posible. A Triana, que tanto sabe de mi misma, tengo que agradecerle su música y el haberme topado con Laura, alguien especial, para la danza y para la música que alberga una gran personalidad, basculante y alamedosa... con mucha guasa; Mariano, un poeta, un sevillano sensible y un excelente conversador, Manolo, un gran rival en lo futbolero, una persona inteligente, un sabio del rock andaluz y el mejor presidente de la asociación y José Antonio, un pedazo de pan aspirante a abogado y una de las mejores personas con las que me he topado en mi vida, alguien especial. A todos les debo el sentido a la frase de aquella canción de Triana que decía... "Nos reunímos allí y todo comenzó a surgir como un sueño..."
Y yo estoy encantada de formar parte de ese sueño en vuestra compañía.






